TEGUCIGALPA. La crisis energética en Honduras ya no solo es un problema de oscuridad, sino un lastre financiero devastador. El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) reveló este jueves un alarmante estudio que cuantifica el impacto de los constantes apagones: 1,200 millones de lempiras en pérdidas anuales para el sector productivo del país.
El dato, que desnudó la vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional, encendió las alarmas de los empresarios, quienes exigen una transformación radical e inmediata del subsector eléctrico para evitar que la economía continúe desangrándose.
Las micro y pequeñas empresas: Las víctimas principales
Alejandro Kafati, oficial de Política Económica del Cohep, fue el encargado de presentar las desalentadoras cifras y advirtió que el daño va mucho más allá del frío número financiero.
“Esto es una situación grave, y no sólo se trata de la pérdida económica, sino también en una serie de repercusiones como maquinaria arruinada y cambios de horarios de proveedores”, lamentó Kafati.
El informe técnico destaca un factor crítico: los más golpeados por los cortes de energía son las micro y pequeñas empresas. A diferencia de los grandes corporativos, los pequeños emprendedores no cuentan con los recursos para adquirir costosas plantas de generación eólica o diésel de respaldo, lo que los deja completamente desarmados ante cada interrupción del fluido eléctrico.
Para el Cohep, el sistema actual pasó de ser un servicio básico a convertirse en un “obstáculo para la inversión”, por lo que urgieron a reformar el modelo para transformarlo en una oportunidad de negocio que atraiga capitales en lugar de ahuyentarlos.
La reforma de la ENEE, congelada por vacaciones
Frente a esta crisis, el Poder Ejecutivo mantiene bajo presión su propuesta de reforma energética, una iniciativa que cuenta con asistencia técnica internacional y que emula modelos exitosos de la región para rescatar y fortalecer la gobernanza de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
Sin embargo, la solución legal tendrá que esperar. Aunque el proyecto de ley ya logró superar con éxito su segundo debate en el Congreso Nacional, el proceso quedó en una pausa obligada. Los parlamentarios decidieron irse a un periodo de vacaciones, dejando el crucial tercer debate en el limbo hasta su regreso a las canchas legislativas.
Mientras el Congreso descansa, el reloj económico no se detiene y las empresas hondureñas siguen pagando una factura millonaria por la falta de un suministro eléctrico estable.








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