Teherán / Washington (EFE). – La diplomacia global contiene el aliento ante un repentino choque de versiones entre las dos potencias. La República Islámica de Irán desmintió de forma categórica la existencia de un preacuerdo cerrado con Estados Unidos para desbloquear el crucial estrecho de Ormuz y extender el alto el fuego, contradiciendo directamente los anuncios emitidos horas antes por altos cargos del Gobierno estadounidense.
La agencia Tasnim, vinculada estrechamente a la Guardia Revolucionaria iraní, citó a una fuente de alto nivel próxima al equipo negociador de Teherán, quien fue tajante: «no es verdad» que se haya alcanzado un entendimiento definitivo y aseguró que el texto final aún no ha sido concluido.
La advertencia de Teherán: «Hasta entonces, cualquier afirmación desde fuentes occidentales sobre la finalización del acuerdo, no es válida», subrayó la fuente oficial, enfriando el optimismo que se había generado en los mercados internacionales.
Washington daba el pacto por hecho a falta del aval de Trump
El desmentido de Irán cayó como un balde de agua fría en Washington. Horas antes, fuentes del Gobierno de EE. UU. habían confirmado a la prensa internacional la información adelantada en exclusiva por el medio norteamericano Axios, asegurando que los negociadores de ambos países ya tenían un memorando listo y que solo se dependía de la luz verde final del presidente Donald Trump.
Según los reportes de la Casa Blanca, el supuesto pacto secreto estipulaba compromisos históricos para destrabar la crisis en el Medio Oriente:
- Libre navegación: Irán garantizaría el tránsito “sin restricciones” y sin peajes a través del estrecho de Ormuz, una vía fluvial clave por donde circula el comercio mundial de crudo, bloqueada por Teherán en represalia por la ofensiva militar estadounidense e israelí.
- Fin al bloqueo marítimo: A cambio, Estados Unidos levantaría el cerco naval impuesto contra los buques mercantes que entran y salen de los puertos iraníes.
- Freno nuclear temporal: El memorando incluiría el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares —una línea roja inamovible para la administración Trump—, posponiendo para una fase posterior los límites específicos al enriquecimiento de uranio.
El factor Pakistán y la prórroga de los 60 días
De haberse consolidado, el acuerdo pretendía ejecutarse durante una extensión de 60 días del alto el fuego que se encuentra vigente desde el pasado mes de abril.
Sin embargo, la delegación iraní dejó en claro que los canales oficiales no se han activado. Las autoridades de Teherán detallaron que ni siquiera han comunicado al mediador oficial de las conversaciones, el Gobierno de Pakistán, que el documento esté cerrado.
Irán concluyó su postura advirtiendo que, únicamente cuando el texto esté finalizado y firmado bajo sus estrictas condiciones soberanas, los negociadores de la República Islámica lo comunicarán de manera oficial al mediador y, posteriormente, al pueblo iraní. La moneda del conflicto en el estrecho de Ormuz sigue en el aire.













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