Tegucigalpa, Honduras. En un movimiento estratégico para proteger la estabilidad financiera del país, el Banco Central de Honduras (BCH) presentó este lunes su Programa Monetario 2026-2027. La gran novedad es la creación de un fondo de estabilización histórico de aproximadamente mil millones de lempiras, diseñado como un “seguro” para responder de inmediato ante crisis externas o desastres climáticos.
El presidente del BCH, Roberto Lagos, fue tajante al señalar que la política económica ha aprendido de las lecciones del pasado reciente. Lagos advirtió que las decisiones tomadas en 2022 —cuando se mantuvo fija la Tasa de Política Monetaria y el tipo de cambio— provocaron una peligrosa fuga de capitales y drenaron las reservas internacionales. “El aprendizaje es claro: no podemos cometer los mismos errores”, sentenció.
Un “colchón” financiero ante la incertidumbre global
El nuevo fondo de mil millones de lempiras se alimenta de las utilidades generadas por el manejo de reservas y portafolios de inversión, las cuales promedian los 35 millones de dólares mensuales. Este recurso busca dotar al Estado de liquidez inmediata para enfrentar:
- Choques externos: Alzas en el petróleo y conflictos en Medio Oriente.
- Crisis climáticas: Impactos por el fenómeno de “El Niño”, inundaciones o daños en infraestructura.
- Apoyo a la producción: Auxilio directo a sectores afectados por emergencias.
Inflación bajo control, pero bajo amenaza
Aunque Honduras logró moderar la inflación interanual al 3.94% a marzo de 2026, gracias a una reducción drástica en el crecimiento del dinero en circulación, el BCH advierte que el alivio podría ser efímero. El aumento en los costos del transporte y alimentos importados amenaza con generar “efectos de segunda vuelta”, impactando el bolsillo de los hondureños justo cuando se discuten los ajustes al salario mínimo.
Pese a este panorama, las proyecciones de crecimiento se mantienen optimistas, situándose entre el 3.0% y 4.0% para el bienio 2026-2027, impulsadas por el consumo interno y la inversión privada.
Récord en reservas y apertura cambiaria
Como parte de la estrategia de “blindaje”, el BCH reportó que las reservas internacionales netas han alcanzado un récord histórico de 11,345 millones de dólares. Asimismo, el ente emisor ha comenzado a desmantelar restricciones cambiarias, eliminando requisitos de documentación para transacciones de hasta 50 mil dólares para dinamizar el mercado de divisas.
El mensaje del Banco Central es de cautela institucional: mientras el lempira muestra una depreciación mínima del 0.80%, la estabilidad futura dependerá de mantener la disciplina monetaria y no ceder ante las presiones que en el pasado debilitaron la moneda nacional.
En párrafos (versión narrativa)
El Banco Central de Honduras ha marcado una hoja de ruta crítica para los próximos dos años al presentar un Programa Monetario que combina la cautela técnica con una innovación financiera sin precedentes. Con la creación de un fondo de estabilización de mil millones de lempiras, el país busca por primera vez contar con un “seguro económico” que permita reaccionar con liquidez inmediata ante inundaciones o crisis externas, aprovechando utilidades mensuales de 35 millones de dólares generadas por el manejo inteligente de sus inversiones.
Sin embargo, este avance viene acompañado de una severa advertencia del presidente del BCH, Roberto Lagos, quien recordó que el país no puede permitirse volver a las políticas de 2022. Lagos señaló que la inacción de aquel año en la Tasa de Política Monetaria y el tipo de cambio casi asfixia las reservas internacionales, provocando una fuga de capitales que hoy se busca evitar mediante la acumulación récord de divisas, que ya superan los 11,300 millones de dólares, y un deslizamiento del lempira que apenas roza el 0.80%.
A pesar de que la inflación ha logrado estabilizarse en un 3.94%, el informe advierte que Honduras no es una isla frente a la volatilidad del petróleo y los conflictos en Medio Oriente. El riesgo de un repunte en los precios de los alimentos y el transporte es real, lo que podría desencadenar una presión adicional sobre los costos de producción y los acuerdos salariales actuales. En este escenario de claroscuros, el BCH apuesta por la disciplina y la apertura del mercado cambiario para garantizar que el crecimiento proyectado del 4% se traduzca en una resiliencia económica real para el pueblo hondureño.











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