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Aumento en productos alimenticios siguen apretando bolsillo de los hondureños

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Hacer el súper o ir al mercado se ha convertido en una auténtica película de terror para las familias capitalinas. Aunque el precio de los combustibles ha dado una ligera tregua en los últimos días, los alimentos no dan marcha atrás. Esta semana, el cartón de huevos grandes tocó la temida barrera de los 100 lempiras en la feria El Lempirita, un reflejo del asfixiante costo de vida que obliga a los hondureños a hacer “malabares” para no quedarse con el plato vacío.

La realidad en los mercados de Tegucigalpa es crítica: cada semana sube un producto diferente. A esto se le suma un nuevo enemigo para el presupuesto familiar: el inminente aumento a la tarifa de la energía eléctrica que estará vigente por los próximos tres meses.

“Los combustibles han bajado, pero la canasta básica no”, lamentó una vendedora de huevos, quien advirtió que si la situación sigue igual, el cartón podría subir cinco lempiras más cada semana debido a que los distribuidores se niegan a bajar los precios.

El “Efecto Dominó” en las ferias capitalinas

Los incrementos no se quedan solo en el desayuno. En la Feria del Agricultor y el Artesano, los productos que antes servían para “acompañar” el almuerzo han sufrido alzas drásticas debido a factores climáticos como la sequía y los rezagos de las crisis internacionales en el Medio Oriente.

El impacto en los vegetales y verduras se detalla a continuación:

  • El pataste: Sufrió un brutal aumento de 10 lempiras, cotizándose ahora en L. 25.
  • La papa: Subió de 23 a L. 25.
  • La cebolla: Pasó de 16 a L. 20.
  • El brócoli: Escaló de L. 30 a L. 40.

A este panorama de verduras caras se suma el golpe al rey de la mesa hondureña: el frijol. Adalid Irías, defensor de los consumidores (Defco), alertó que en solo dos semanas el quintal de frijol rosado subió 200 lempiras, alcanzando el alarmante precio de 2,400 lempiras.

Comer ya es un lujo: Las ventas se desploman

El bolsillo de los ciudadanos es finito y la estrategia de supervivencia ha sido drástica: sacrificar productos. Si antes se compraba la lista completa, hoy se decide qué se queda fuera del presupuesto.

Esta preocupante tendencia fue confirmada por el coordinador de la Feria del Agricultor, Jimmy Ponce, quien aseguró que los consumidores capitalinos han reducido drásticamente sus volúmenes de compra, lo que está hundiendo las ventas de los comerciantes.

“Es una preocupación para el consumidor y cada vez que incrementa, los vendedores vendemos menos y las utilidades se reducen”, admitió Ponce, advirtiendo que, de seguir esta tendencia, varios alimentos esenciales dejarán de ser básicos para convertirse en un artículo de lujo inalcanzable.

La pregunta que se reactiva en cada rincón de Tegucigalpa sigue siendo la misma: ¿Cuándo recibirá el consumidor una buena noticia? Entre la luz, el combustible y la comida, la billetera hondureña ya no encuentra respiro.

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