EEUU. En un mensaje que ha sacudido los cimientos de la geopolítica global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó este miércoles la continuidad de la ofensiva militar denominada “Furia Épica” contra Irán. Durante un discurso a la nación de 20 minutos, el mandatario afirmó con rotundidad que Teherán intentaba reconstruir su programa atómico en una ubicación clandestina y “totalmente diferente” a las conocidas, asegurando que el régimen persa nunca tuvo la intención real de abandonar sus ambiciones nucleares. Según Trump, el país se encontraba en el “umbral” de obtener una bomba atómica, lo que representaba una amenaza intolerable que obligó a Washington y a su aliado, Israel, a intervenir militarmente.
El mandatario también vinculó la operación, iniciada el pasado 28 de febrero, con la supuesta expansión del arsenal de misiles balísticos iraníes. Trump sostuvo que, tras los incidentes de junio pasado, Irán aceleró la construcción de proyectiles con capacidad para alcanzar territorio estadounidense, Europa y prácticamente cualquier punto del planeta. No obstante, estas declaraciones han generado fricciones inmediatas con la comunidad de inteligencia y expertos internacionales, quienes disputan la veracidad de que el régimen de Teherán posea actualmente tecnología con tal alcance geográfico.
La intervención militar, que ya cumple más de un mes de bombardeos constantes, ha sumido a la economía mundial en un estado de vulnerabilidad extrema, situándola al borde de una crisis financiera global sin precedentes. A pesar de la presión internacional y la inestabilidad de los mercados, Trump fue enfático al declarar que “tuvieron que acabar con ellos” para neutralizar el peligro. Además, advirtió que los ataques aéreos y las operaciones tácticas no cesarán de inmediato, estimando que la campaña bélica se prolongará por al menos dos o tres semanas más.
El discurso cierra una etapa de especulaciones y confirma que la Casa Blanca ha optado por la vía de la fuerza total bajo la premisa de la seguridad nacional preventiva. Con el mundo observando con cautela, la operación “Furia Épica” se consolida como el conflicto más volátil de la década, mientras los aliados y detractores de la administración Trump evalúan las consecuencias de una guerra que, lejos de amainar, parece entrar en una fase de intensificación que podría redefinir el orden mundial y los precios de las materias primas a corto plazo. EFE












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