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¡Bomba de tiempo en la ENEE! Crisis de 44 mil millones de lempiras amenaza con hacer colapsar el sistema eléctrico nacional

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Una verdadera bomba de relojería financiera está a punto de estallar en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). La institución, ya sumergida en una severa crisis, enfrenta un impactante paquete de contingencias legales que asciende a los 44 mil millones de lempiras, una situación crítica derivada directamente de la Ley de Emergencia Eléctrica aprobada por la administración de Xiomara Castro en 2022.

El propio gerente de la estatal, Guillermo Peña Panting, encendió las alarmas al revelar que esta asfixiante carga judicial es el resultado de la falta de pagos efectivos y a tiempo, sumado al irrespeto de los contratos originalmente suscritos con los generadores privados.

El origen del colapso: demandas y caos laboral

La millonaria cifra que hoy tiene a la ENEE contra las cuerdas se divide en dos frentes judiciales de alto impacto:

  • Demandas por contratos: La gran mayoría de los 44 mil millones de lempiras corresponde a reclamos legales provocados por la revisión obligatoria y coercitiva de los contratos con los generadores de energía, una medida impulsada por el partido Libertad y Refundación (Libre).
  • Demandas laborales: Se suman 3 mil 600 millones de lempiras en concepto de litigios laborales, heredados por las destituciones y acciones administrativas de la gestión pasada.

Actualmente, los juicios se dirimen en tres niveles de alta presión: las cortes del Poder Judicial de Honduras, el tribunal de arbitraje de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), la instancia del Banco Mundial donde Honduras ya figura como el país más demandado.

Los tres golpes que frenaron al sector energético

Según detalló Peña Panting, la legislación del 2022 —la cual el Poder Ejecutivo ahora busca reformar con un nuevo proyecto en el Congreso Nacional— provocó tres efectos devastadores para el país:

  1. Ruptura contractual coercitiva: La revisión obligatoria forzó la modificación de convenios con más de 90 generadores, lo que activó de inmediato la ola de demandas internacionales y locales.
  2. Fuga de inversiones y parálisis: Al romperse la seguridad jurídica, no se lograron negociar nuevos convenios de forma regular ni se realizaron licitaciones. Esto sembró el temor en el sector privado, congelando por completo la llegada de nuevas inversiones.
  3. Tarifas más caras para el pueblo: La falta de nueva infraestructura y generación propia presionó al alza el precio del kilovatio, lo que terminó encareciendo las tarifas de energía que pagan los usuarios finales.

Un país que se “desangra financieramente”

La gravedad de la situación ha unificado las advertencias desde distintos sectores. Mientras el Banco Central de Honduras (BCH) ha advertido previamente que sin una reforma energética real el país enfrentará una crisis aún más profunda en el corto plazo, líderes políticos de la oposición, como Nasry Asfura, han señalado con contundencia que Honduras se está desangrando financieramente a causa de la estatal, aunque coinciden en que la ENEE debe seguir siendo un patrimonio del Estado hondureño.

Por ahora, la gerencia de la ENEE apuesta por intentar lograr “acuerdos mutuos” en las mesas de arbitraje para evitar que la bomba de tiempo termine por quebrar de forma definitiva la principal empresa pública del país.

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