TEGUCIGALPA, HONDURAS. El cerco se cierra. En una declaración cargada de determinación, el Secretario de Seguridad, Gustavo Sánchez Velásquez, anunció que la organización criminal que ha sembrado el terror en el norte de Francisco Morazán está a punto de ser borrada del mapa. Tras una serie de golpes estratégicos, la autoridad confirmó que la estructura está “prácticamente desmantelada” y que la captura de su cabecilla, alias “El Diablo”, es cuestión de horas o días.
A un paso de la neutralización total
La cúpula del grupo delictivo ha sido decapitada casi en su totalidad. Según el funcionario, el éxito de las operaciones recientes ha dejado a la organización en un estado de vulnerabilidad absoluta, reducida apenas a sus últimos vestigios.
- Objetivos pendientes: Solo alias “El Diablo” y un lugarteniente permanecen prófugos.
- Operaciones en curso: “Tenemos sendas operaciones alrededor del área, esperando lograr su captura”, aseguró Velásquez, confirmando que equipos élite mantienen un cerco operativo infranqueable.
- Limpieza profunda: El titular advirtió que la ofensiva no se detiene en los cabecillas; la justicia va tras la red de apoyo logístico, distribuidores de droga y cualquier colaborador vinculado.
Inteligencia sobre el terreno: El fin de la improvisación
Sánchez Velásquez fue enfático al señalar que el avance actual no es producto del azar. Las fuerzas de seguridad han abandonado los patrullajes aleatorios para dar paso a una estrategia de inteligencia y focalización territorial.
“Las operaciones no son al azar, están basadas en investigación e inteligencia, con resultados tangibles que la población pueda percibir”, sentenció el secretario.
Esta nueva dinámica se ha concentrado en zonas de alta incidencia delictiva, específicamente en el norte de Francisco Morazán, sector que por años fue el centro de operaciones de esta estructura hoy debilitada.











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