TEGUCIGALPA, HONDURAS. El Distrito Central enfrenta una de sus crisis hídricas más severas en los últimos años. Con las dos principales represas de la capital operando a niveles mínimos sin precedentes, la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) advirtió que los racionamientos del vital líquido podrían agravarse drásticamente, obligando a miles de familias a recibir agua apenas una vez cada 12 días durante septiembre.
El panorama en los embalses es alarmante: La Concepción apenas alcanza un 30 % de su capacidad, mientras que Los Laureles registra un 38 %. Gustavo Boquín, titular de la UMAPS, calificó la situación como un hito crítico derivado de un fenómeno climático que alteró las proyecciones meteorológicas e impidió el registro de precipitaciones suficientes.
Actualmente, el calendario de distribución de agosto contempla entregas cada nueve días, pero las autoridades reconocen que, si las lluvias esperadas para mediados de septiembre no se concretan, la medida tendrá que endurecerse para evitar un colapso total antes de octubre.
Plan de contingencia: Pozos subterráneos al rescate
Ante la amenaza de un desabastecimiento prolongado, la UMAPS y la Alcaldía Municipal del Distrito Central activaron un plan de emergencia centrado en el aprovechamiento de fuentes subterráneas:
- Evaluación de infraestructura: Se identificaron 41 pozos en la capital, de los cuales alrededor de 20 son técnicamente rescatables. Uno ya fue rehabilitado por completo.
- Nuevas perforaciones: Se proyecta la perforación de seis pozos adicionales, junto a cinco obras complementarias de emergencia.
- División de labores: La alcaldía repotenciará 13 pozos, mientras que la UMAPS asumirá la recuperación de otros siete y la perforación de las nuevas unidades.
- Caudal proyectado: La meta es reactivar un parque de entre 30 y 40 fuentes subterráneas capaces de aportar aproximadamente 100 litros de agua por segundo al sistema de distribución capitalino.
Aunque las autoridades apuestan por la reactivación subterránea para mitigar el impacto, el comportamiento del clima en las próximas semanas definirá si la capital logra sostener el servicio o se encamina a un régimen hídrico de extrema austeridad.




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